Trazabilidad y certificaciones digitales: el nuevo “permiso para exportar”

Según FAO, 35,5% de las poblaciones pesqueras del mundo están sobreexplotadas y en la costa oeste de Sudamérica la cifra sube a 53,6%.

En este contexto, los mercados pagan no solo por el producto, sino por la historia verificable detrás de cada lote.

La infraestructura digital ya existe (pero está fragmentada)

Perú ha construido en los últimos 20 años una base tecnológica relevante:

  • SISEAT: seguimiento satelital de embarcaciones industriales desde 2001.
  • TRASAT: consulta pública de posiciones de embarcaciones.
  • SIMTRAC: monitoreo de tráfico acuático vía AIS.
  • SITRAPESCA: registro digital de desembarques, procesamiento y transporte.
  • Plataformas de certificación (como CERPER) que sostienen exportaciones de harina, aceite, conservas y congelados a mercados exigentes.

En paralelo, el sector pesquero aporta cerca de 4,6% del valor exportado del país; cualquier restricción por fallas de trazabilidad impacta directamente en balanza comercial.

¿Dónde entra la innovación tecnológica?

El reto ya no es “tener sistemas”, sino integrarlos y llevarlos hasta el cliente final:

  • Construir un data lake pesquero nacional que integre SISEAT, SITRAPESCA, certificaciones y sanidad en una sola capa de datos.
  • Desarrollar pilotos extremo a extremo (por ejemplo, para mahi mahi o pota): desde app móvil en el pescador artesanal, pasando por planta, hasta código QR en el empaque final.
  • Explorar esquemas de smart contracts donde el pago se libere automáticamente cuando los datos de trazabilidad cumplen las condiciones del comprador.

Pregunta para el directorio

  • ¿Estás viendo la trazabilidad como un costo regulatorio… o como un activo comercial que te permite acceder a clientes que hoy no puedes tocar?

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